miércoles, octubre 19, 2016

La escuela de la vida

Unschooling... desescolarización... la enseñanza de la vida no sólo para nuestros hijos, también para nosotros.

Desde que conocí a Sophie gracias al facebook me intrigó eso de la desescolarización.
Desde que tengo 12 años he querido tener hijos, y me he informado sobre métodos de enseñanza con la vanagloria de "hacerlo mejor que mis padres". A medida que se acerca la "hora" de tenerlos tengo menos confianza en estar preparada para ello.

En general estoy leyendo sobre desescolarización y por ende, me encuentro con estos temas sobre como el occidental ha creado un modelo único de enseñanza, construcción y alimentación que no tiene en cuenta el espíritu de la persona ni su comunidad y/o entorno con sus características peculiares, que realmente puede ser la salvación de nuestro planeta y ser.

Hoy he visto este vídeo que os recomiendo mucho:

Iskay Yachay: Two Kinds of Knowledge


Iskay Yachay: Two Kinds of Knowledge from TV Multiversity on Vimeo.

El camino de autoenseñanza sobre la educación es apasionante, vaya a tener hijos o no porque me hace recapacitar sobre ciertas cosas. Como parte de un sistema tendemos a tener la línea de pensamiento que nos han implantado, aún cuando creo que desde pequeña he tendido a desobedecer y buscar mis respuestas. A veces no nos damos cuenta de esos condicionamientos.
Siempre recordaré como aleccionaba a un compañero en el área de plástica porque él coloreaba las cabezas de las personas que dibujaba en tonos violetas y verdes. Yo le decía "así no se hace, se usa el color carne". Era algo así como un fiel seguidor de lo que me habían inculcado, aún cuando heredé de mi padre un espíritu crítico, a los 9 años ya lo habían borrado.
Después, me pasé años, casi hasta los 24, sin dejarme enseñar, dudando de todo lo que me decían, con la soberbia de creer que yo lo sabía mejor. Entonces, una profesora que en todo el curso "no me había enseñado nada" me enseñó un método para hacer una cosa que no me salía.
Eso me enseñó que uno no aprende si no quiere aprender, si no tiene la mirada abierta, pero también, que este sistema educativo que tenemos pone a personas en puestos que no le corresponden, mientras personas que sí valen para ese puesto están sin trabajo. Eso desalienta tanto a profesores como alumnos.

A lo que voy. El camino de la enseñanza al margen de una escuela unilateral que crea parches o que elimina planes de enseñanza pasando por alto las consecuencias (gente que se queda colgada con carreras que pierden créditos y se quedan en nada) es peliagudo, complicado, diverso... es entrar en un camino desconocido pero apasionante, y que a mi entender, hay que abordar antes de tener hijos.
Cuando a veces comento que estudio sobre educación me dicen "yá llegarás a eso", "para qué si no tienes hijos", "los hijos no vienen con un manual bajo el brazo", etc.

Me parece muy loco esperar a verlas venir para aprender. Nada más porque yo he necesitado años para interiorizar algo que me dijeron en su momento. Aprender necesita tiempo, escuccha, diálogo, experimentación, crecimiento...

Y al margen de tener hijos o no (ahora no estoy tan segura de ello) creo que el crecimiento personal que  aporta es impagable.

¿Tenés experiencia en estos temas?¿Os ha picado alguna vez la inquietud sobre la escolarización?.

Espero vuestras respuestas en los comentarios ^^

Por mi parte, hace tiempo que hago mis propias sesiones de "arte libre" o experimentación.
Podéis verlo en mi instagram.
Esta semana he hecho una práctica un tanto fail de papel de pergamino con papiro.
Estoy deseando usar mi "papel" de tacto madera XD para algo.






Abrazos.
Yoli.

lunes, octubre 17, 2016

En mi sitio...




Después de mucho tiempo creo que voy encontrando mi espacio, mi sitio.
Muchas cosas están cambiando dentro y fuera.
Sobre todo intento no olvidarme de jugar.

De pequeña no sabía coser, de hecho tardé muchos muchos años en aprender. Pasaba tardes enteras cogiendo las telas de mi madre y enroscándolas en mi cuerpo. A veces las sujetaba con alfileres pero sobre todo las sujetaba con cordones y otros trozos de tela. Una vez vi a un señor en la tele que lo hacía, me fascinó que hiciéramos lo mismo, el lucía como "profesional" y yo lo hacía para matar el aburrimiento. A veces, la gente de nuestro alrededor nos daña haciéndonos pensar que lo que nos gusta es un juego y por eso, una tontería, una "chiquillada". Y resulta que ese juego puede ser un día tu salida profesional, tu camino en la vida.

Realizar un "moulage" tan básico es muy curativo, puedes ver al momento acabada tu creación, y puedes interactuar con ella. Para mi, que me enrolo en proyectos de costura que duran meses, esto es muy satisfactorio.

Una amiga, a la que veía sólo varias veces al año, estaba fascinada por mi facilidad para "inventar" disfraces con cosas que tenía por casa. Venía, la "vestía" y se iba a actuar (era gogó y performer).
Tal vez por eso de tener siempre preparado un arsenal de prendas me cuesta tanto deshacerme de ellas y coser nuevas.


"Te contaré una historia:
Había una vez un espíritu capaz de doblegar el aire.
Capaz de crear cosas de la nada.
De encontrar belleza en las cosas más nimias.
Alzar la cabeza para oír las voces del bosque y 
responder ante ellas.
Ese espíritu recogía piedras y palitos y hacía casas para los habitantes del lugar.
Teñía tejidos con las lágrimas de los sapos,
 y éstas, sin necesidad de costuras,
creaban maravillosos atuendos para las hadas.
Esta historia jamás tuvo un principio, y jamás tendrá un final.
Es una historia que se crea mientras te la cuento.
Es un cuento que nunca acabará mientras sigas soñando despierto,
y jugando por la eternidad".

Y.V.M 





Materiales: 

Seda recuperada de la basura en tonos blanco roto, beige y verde.
Gasa beige
Alfileres
Ramas provenientes de poda (sauce llorón, abeto).
Elemento de forja (de una pieza rota).



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