miércoles, octubre 05, 2016

La madurez en el cambio

"Pequeño Buda" Punta seca 2003



Hace unos días hablando con una chica me di cuenta de unos razonamientos que habían estado rondando por mi cabeza desde hacía tiempo pero no había "desgranado". Hoy el mismo planteamiento ha llamado a la puerta con otra persona, asi que me ha parecido el mejor momento para escribirlo en el blog.

Tengo 34 años y durante varios años he tenido la sensación de "no estar madurando". Una persona cercana me dijo que el problema era no tener un referente cerca de cómo quería ser. Alguien que fuera adulto físicamente hablando pero no fuera "serio" ni "rancio" que eran palabras que yo asociaba a ser adulto.

He estado en un estado semidepresivo desde que cerré mi negocio en 2011. Antes de eso había sido una época muy loca donde no paraba ni un minuto. Cerrar la tienda me invadió con un sentimiento de fracaso. Estudiar el GS. de patronaje y moda y aprender bastante poco no hizo si no dinamitar la sensación de que el tiempo avanza y tu te vas quedando atrás. Para más inri, lo que suele pasar a los 30 que la gente se va casando y teniendo hijos y tu no te ves en esa tesitura, porque si no sabes ni a qué te vas a dedicar (o si lo sabes pero piensas que no eres suficientemente buena en ello o suficientemente formada) y tu cerebro no está "suficientemente amueblado" pues como para tener bebés. Para más inri, me gustan deportes un poco "extremos" que parecen incompatibles con "sentar la cabeza" visto bajo el prisma parental.

A veces pensamos que madurar es un proceso lineal y ascendente, sino que es mas bien un estado que depende de nuestro bienestar emocional. A veces pensamos que nos hemos quedado sin fuerzas, pero es que no somos lineales, no tenemos hoy las "fuerzas" que teníamos ayer, o tal vez hacíamos mil cosas a la vez para rellenar los huecos, los vacíos, para no pensar, y cuando nos "paramos" a pensar nos damos cuenta de nuestro estado real. Es como un deportista que va tirando a base de doparse o redbull y cuando lo deja, su cuerpo dice: stop. Entonces, si en ese momento te dejas llevar por el proceso de "recuperación" de tu cuerpo que será largo, pues entrarás en un bucle depresivo, porque ya "no eres el de antes" o "no eres lo que tendrías que ser".

La madurez para nuestra generación no es igual que lo fué para nuestros padres, para ellos significaba abandonar la adolescencia y los sueños de la infancia para trabajar, ahorrar y "ser serio" como símbolo de ser adulto. Trabajar duro para jubilarse y disfrutar después de todo lo ahorrado con esfuerzo y sudor. En cambio, nosotros valoramos ser felices y plenos ahora, trabajar en lo que nos gusta y hacer las actividades que nos gustan porque el mundo es una "M" y no vamos a esperar a jubilarnos para VIVIR (porque igual ni existe eso de la "jubilación" cuando tengamos esa edad).
Esa diferencia de ver el mundo nos hace parecer inmaduras e infantiles, pero reír, disfrutar de la vida y de deportes de "riesgo" que nos retan continuamente y nos sacan de nuestra zona de confort me parece mucho más maduro que guardar nuestros sueños en una caja y esperar a que explote a los 40 o 50 (ataques al corazón, divorcios por cambios o "revelaciones" en la forma de ver la vida, etc).

Volviendo a lo de la sensación de madurez "lineal", para mi madurar es retarse y respetarse a uno mismo, y no tiene nada que ver con tener un carácter risueño (o como algunos llaman "infantil") o vestir "lolita" como es mi caso. Creo que vestir como uno quiere es algo tan arriesgado y merece tanta autodisciplina y autoafirmación que es súper maduro, atenerse a las consecuencias de los actos de uno, y que los nuestros pensamientos y nuestros actos vayan de la mano, vamos que la coherencia reine nuestras vidas.

Sobre la vida actual, ahora todo va a un ritmo muy rápido, y las fases de negatividad o "bajona" nos parecen interminables. Hay que confiar en que estos estados son necesarios cuando nos pasan, si bien, si cambiamos la línea---------------a tope-------------------bajona, por meditación, darnos un capricho semanal de (paseo, deporte, lectura, visita a museo, visita a amigos, lo que sea) e intentar caminar hacia nuestros sueños poco a poco (Magda me ayudó con su vídeo de libretas a organizarme) esa línea pasará a ser ondulada y los estados de bajón menos pronunciados.

Otro aspecto que comentamos esta semana pasada es el ahogo por ser autónomo, tando de los que están como de los que tendrían que estar. Ser autónomo se hace cuesta arriba, mientras que pareciera que a nuestros padres o a gente de alrededor les parezca normal o sencillo.
La realidad es que las condiciones de ser autónomo en España son una "M" y hemos visto a nuestros padres sufrir (bien durante o bien después cuando a 5 años de jubilarse lo mandan todo a la porra porque van a cobrar lo mismo que uno que no ha cotizado en su vida, por poner un ejemplo) y eso nos desanima, nos quita las ganas de luchar sumiéndonos en estados de depresión o estados catatónicos de reacciones autómatas, que es, al fin y al cabo, lo que quiere "el estado". Se han llenado la boca de promulgar que ser autónomo es súuuuuuuuper cool mientras que la realidad es que te vacía los bolsillos y te consume el alma XDXD (me encanta ser dramática).

Esta sociedad además parece que de puertas para afuera tienes que parecer feliz, porque todo el mundo parece feliz y parece que su vida es súper genial (el efecto redes sociales) y eso mete más leña al fuego para el que está en un estado de bajón. Lo curioso es que incluso estando "de bajón", en las actividades adecuadas me encuentro bien a nivel +1000 (bmx, roller derby, butoh, baile, danzaterapia...), allí veo que en realidad yo no estoy chunga como un estado lineal, cerrado y permanente si no que estoy "chunga" en cuanto a las perpectivas de los demás, de la sociedad y del Estado (de los demás lo que tendría que estar haciendo->trabajar y del Estado-> ser autónoma si no hay trabajo).

Una cosa que me ayuda mucho en mi vida diaria es seguir teniendo la mirada de un niño, fijarme en las formas de las piedras y guardar palitos. Me encanta ese aspecto de mí, y eso es creatividad. Solucionar problemas desde la perspectiva de la necesidad siempre me ha ayudado a ser más creativa, a ver las cosas de diferente forma, y sí ser "infantil" me es positivo ¿cómo va a ser malo y referencia de "no ser maduro"? A menudo me dicen que no aparento mi edad y al margen de aspectos físicos yo siempre digo que es gracias a eso, gracias a mirar con la mirada del niño, del aprendiz, del devorador de conocimiento. Cuando he antepuesto mi "yo" orgulloso y "adulto" que "todo lo sabe" es cuando peor me ha ido, porque no nos enseñan (ni profesores, ni padres, ni nada), nos enseñamos nosotros. Sólo aprendemos si queremos aprender, si dejamos de lado el ego y "nos vaciamos" de ese "yo" superlativo creado por espejismos personales y sociales.

Por todo este rollo, vuelvo a decir, en resumen; madurar no es un estado lineal ascendente, es aprender cada día, olvidar lo aprendido y volver a aprender. Mirar con la mirada del niño-aprendiz, disfrutar de los pequeños momentos, de todas las personas (conocidas o desconocidas). de mirar a los ojos a la gente, de mirarnos hacia adentro, de olvidarnos, de danzar....

Madurar es crear nuestro propio referente día a día, ser coherentes con nosotros mismos aunque lo que crearmos mañana no tenga nada que ver con lo que creamos hoy. Si somos sinceros desde el corazón, eso es lo importante.

Bueno, si alguien ha llegado hasta aquí, fenomenal. El que no, espero que ese cacho que haya leído le sirva en algún momento de la vida.





2 comentarios:

Thorpeda Toxica dijo...

Nunca dejes de mirar como un niño <3

Yolanda Villajos dijo...

Gracias Thorpeda Tóxica ♥ se intenta, todos los días ♥

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...